17 de septiembre de 2022

Crónica'22 Como un fan de la ornitofilia: el final del verano del amor (o nope!)

Hola amigas

Afrontemos la situación porque es crónica.

La versión ortodoxa es sencilla: Asistimos por primera vez al Pulpop, festival de música contemporánea que acontece desde hace dieciséis años en Roquetas de Mar (Almería). Cabezas de cartel: La Casa Azul el viernes 2 de septiembre y Carolina Durante el sábado 3. Casi nada. La cumbre se celebra en la plaza de toros de la localidad. Por favor no abuses de metáforas taurinas.


Por suerte, hay un atajo masivo para llegar juntas a la versión doblada y subtitulada para sordos. 

Entramos en un Oeste de un salvaje imposible, completamente inventado. 

Vamos con tres historias cruzadas.

1. EL EXTRAÑO

Quien escribe. Enciendo cigarrillos y trazo de fruncir el ceño como Lee Van Cleef. Parezco extreñida. No es fácil fruncir. Estás delante de un fanático extremista afiliado a un periodismo de otra época y tradición editorial. Dispuesto a todo. He llegado a este lugar en jaco. Munición de sobra y cartas de amor encendidas. Un tipo duro. Un hombre serio. Cualquiera puede hablar de sí mismo.



2. GUILLERMO

Guille Milkyway llega desde el norte en el correo del alba.

Le llamaremos Guillermo a partir de ahora.

Guillermo ha estado recibiendo mensajes amenazantes de amor intangible durante años. De mi puño y letra. 

Guillermo, la persona que mejor adjetiva en castellano, lleva años recorriendo los pueblos de España, revolucionando las corralas. 

Guillermo ofrece vigencia a García Lorca sin pretenderlo.

Realmente Guillermo piensa que yo podría pegarle un tiro esta noche.



3. LOS CAROLINA

Los cuatro del Apocalipsis llegan desde Galicia vía Burgos. Han hecho 2.700 kilómetros. Han dormido algo. De alguna forma extraña, Carolina Durante es un grupo ficticio. Como La Casa Azul en sus inicios. No puedes creer que existan. Podrías dibujarles a diario.


Frente a la efervescencia virginal de comienzos de siglo y sus dolores inéditos, Carolina Durante nacieron divorciados y han crecido mamando en todas las crisis posibles: terrorismo de estado, ladrillazo, brotes verdes, subprime, climática, periodística, comunicativa, pandémica, viral, poliamorosa. Elige tu propia aventura.

Más crisis que Kennedy y Gorbachov juntas. 

Hemos llegado incluso a sacarles partido. Merendando Donuts.


Ahora somos *estos nuevos puretas* y Carolina Durante son los líderes del movimiento. 

These new pureters. 

Realmente pienso que esta noche Carolina Durante podrían pegarme un tiro en la pierna por etiquetarles.


4. SECUNDARIOS EN PRIMER PLANO 

La plaza da cabida a camareros ciclados revientatuberías, seguratas que no saben nada de La Bien Querida, Don Gonzalo sonriéndome con el bigote clásico Granada 2008, Camellos uniformados en chándal, un grupo de fieles que decide cantar *¿Cómo repartimos los amigos?* para cerrar el festival y una chica, medio rusa medio china, que me contó que sus padres se habían conocido en Siberia entendiendo yo Sevilla y que aún así quería invitar a sushi. Siempre te recordaremos, chica medio medio. Extrañada y sorprendida. Volvimos a casa cantando *Tiny dancer*, como debe ser. Gracias Pulpop por hacerlo posible.



5. LA CAMISETA

Regresemos al inicio. Me afano para preparar una camiseta para el concierto de La Casa Azul. Riguroso negro. Y estampado en vinilo de la portada del álbum de 1973 titulado *The Stranger* por Billy Joel. Nos parecía importante. No puedo saber qué pensará Guillermo. Para los Carolina, jaguaian paródico y arreando. Veo todo en blanco y negro.


 
6. EL SHOW DE LOS CAROLINA 

Las siluetas de sus caretos en blanco sobre telón rojo. Diego Ibáñez masturbando el pie de micro. Como Ian Curtis en un Lidl. Profesionalidad desquiciada. Mantiene la actitud primitiva mientras manda mensajes a los técnicos. Toda esa energía espasmódica por fin encontrando una salida.


Los cuatro merecen figuras de acción vendidas por separado. Muchísimas risas a partir de nuestro sufrimiento, porque no hay nada más gracioso. Como si todas las canciones fueran un chiste demoledor recién estrenado. Juegos divertidos los juegos peligrosos.

La gente feliz colisionado, pretendiendo hostiarse. Le cantamos el cumpleaños feliz a un tal Joaquín. Suenan todos los himnos excepto el titular. Un balazo detrás de otro. Mejor que ayer siempre. Se me tuerce la columna en *Joder, no sé* y sobrevivo de milagro en *Perdona (ahora sí que sí)*. Cuando llega *En verano, ornitofilia*, soy Brian Wilson en un Lidl. Siempre en un Lidl. Comprando coladores. 



7. EL PUEBLO

Todo el mundo es negro en este marco incomparable. Menudo sueño. La gente que sale poco de las ciudades a veces no entiende que la alta y la baja cultura están a la misma altura. Y es vertiginosa. Y se aguarda y se invoca y se desea de una forma desconocida para quien dispone de todos los estímulos todo el tiempo. La fiesta sigue siendo universal. Hemos venido al mar a llorar y ahí estaban mis amigos contándome cosas que podrían ser mentira. Amar es saber esperar.



8. EL SHOW DE GUILLERMO

Sin duda lo más importante es el encuentro con una criatura que ha hecho posible la paz en su trabajo, rodeado de las personas a las que quiere, desde los músicos hasta el hombre fuerte que recarga los cañones de confeti. 

Son 20 años de proyección astral.

Guillermo ha crecido lo indecible como vocalista sin perder el inmenso poder coloquial que encierra su voz.

Guillermo baila libre con los brazos infinitos en el aire y al cantar *maquillar tu identidad* hace un gesto insólito con los dedos en la cara.


Ha vuelto Paco al grupo y ahora tocan Galletas. ¡Galletas! 

Guillermo habla del final del verano y del oportunismo de El Dúo Dinámico explotando los sentimientos de la mayoría para hacer caja. Completamente de acuerdo. Completamente en desacuerdo. 

El grupo celebra los arreglos de *Superguay* como merecen ser celebrados, con el cuerpo en expansión y la sonrisa llena.

*La revolución sexual* se funde con *Rumore*. ¿Qué más le pides a la vida? 

Pantalla descomunal.

Me ha parecido ver a Piccolo padre.

Conservo el poder de flipar. 


Es un directo cuidadoso y desarmante. 

Estoy abrumado. 

Bajo la guardia. 

Guillermo se queda solo al teclado. 

En silencio. 

Mira al público. 

Dice, con esa forma de hablar en círculos tan suya, que *alguien ha venido con una camiseta de Billy Joel* y no recuerdo mucho más de esos segundos pero creo que ilusión le hace y aclara que nos gusta lo que nos gusta y no hay más. 

Levanto el brazo de puro espasmo y me puede ver. 

Guillermo me mira y yo le miro. 

Se tiene que reír. Yo también. 

Me pongo la mano en la cara porque he venido sin maquillar.

Desde luego, todo esto es apropiación cultural de la peor clase pero se puede decir que después de todo un verano jodiendo, Guillermo cantó *Como un fan* al piano prácticamente solo para mi. 

Es la verdad. Es vérité.


Justo después sonaba precisamente *Esta noche solo cantan para mi* con todas las divas de la canción *ligera* que nos han salvado la vida proyectadas en nuestras retinas. Desde Judy Garland a Cabiria. 

Aquí yo ya abandoné mi cuerpo.

20 años de proyección astral, ya te lo he dicho.

Con Guillermo delante y ellas de fondo, pasó mi vida delante de mis ojos. 

Todas esas notas al piano. 

Todas esas presencias.

Misterios sin resolver.

Las noches de enero en Granada con Nina Simone y el propio Guillermo sin saber que acabaría tomándome un café en mi terraza favorita del Raval y las noches de julio en Barcelona con Lana del Rey y el propio Guillermo sacándome, bueno, tú verás, pues a la pista. 

Todo ese tiempo perdido en vida y ganado a la muerte. 

Todos esos giros.


Y la puta música de los cojones. 

MEGAMELÓMANO.

Atajo, bájale. 

En mi corazón ajado Bowie suplicando: ¿es que no hay una maldita canción que pueda romperme y hacerme llorar? 

Y entonces llegó el puente.

El puente de Madison.

De la voz de Guillermo salió, esa noche de verano en riguroso directo, lo siguiente:

*y me hacen ser fuerte durante las noches de invierno y me dan calor y electricidad y resolución, ahora puedo enfrentarme a esta ansiedad que me empuja al mar, que me quita el sol, que me hiere y me mata y me hace pensar que todo acabó, que esto es el final y que muere por verme llorar, sé que muere por verme llorar y no quiero volver a llorar* 

y yo por llevar la contraria me vi en esa plaza llorando sangre y arena (ya estamos), llorando porrazo a porrazo, frase a frase, llorando cada vez más, llorando con todas las hormonas encendidas, llorando como un niño chico, llorando a lágrima viva.


A lágrima vivísima. 
Squirting ocular. 
Fuerte marejada. 
Ahí va el Océano Índico. 
Años sin llorar con tantísima potencia. 
De puro amor a lo improbable de todo cuanto te estoy contando. 
A la vida, por desbordarme.
Un show durísimo.


 9. DESPUÉS DEL CONCIERTO

Podría contártelo pero algunas cosas son mías. Como Paul McCartney, que es completamente mío y de nadie más. Digamos que estuve sobrio y eso es lo mejor que se puede decir de mi. Aquí estamos Guillermo et moi saludando a la plaza.


Lo cierto es que, como siempre, my baby shot me down. 

Me pegó un tiro en la capilla.

Siempre acaba en boda sangrienta.

Esta foto no te la voy a vender. La fama tiene su límite en la cuarta calle. Y yo ya soy casi famosa en quince aceras. Tendrás que venir a casa y verla enmarcada en el salón, hecha funda de nórdico y cojín de sofá orejero. 

Mira la posición de los brazos de Guillermo, mira ese ángulo y muérete si no estás vibrándolo al menos un segundo. Más de culto no se puede.

El dúo robótico y sus identidades maquilladas. Memorias de acceso random. Historia viva del pop. O al menos una historia. De un pop indeterminado. La lucha sigue en las ramas de los árboles y en las terminaciones nerviosas. Es un atajo en plena Vía Láctea. 

10. EPILOGO REMIX 

No quedan días de verano para pedirte perdón.

Verano muerto, veré a las chicas pasar.

Y ahora corremos, corremos hacia el mar.


El verano que pasaste en la playa y no me llamaste ni una sola vez.

Un verano fatal. 

It's summertime and the living is easy. 

Los Beach Boys all summer long.

No, no volverá el verano. Vestidos estivales. El sol en la cara quemando. 

La luna se refleja en mis uñas mordidas.

Y todos los veranos me da lo mismo ¿qué más me da?

But, oh, the summer nights.

De soñar un verano en el que fuimos novios y poderle cambiar el final.


El verano del amor. 

Iba a suceder y sucedió. 

Disparos al aire...

Y el final 
del verano 
llegó
y tú partirás

Yo no sé
hasta cuando 
este amor
recordarás

Pero sé que en mis brazos 
yo te tuve ayer,
eso sí que nunca,
nunca olvidaré 


Dime, dime, dime, dime, amor
Dime, dime que es verdad
Lo que sientes en tu corazón
es amor en realidad 

Nunca, nunca, nunca, nunca más
sentiré tanta emoción
como cuando a ti te conocí
y el verano nos unió 

Porque sabes a ciencia cierta que nunca (!)
nunca más me voy a recuperar

Una cosa completamente crónica
Insuficientemente independiente
Forever love
Forever changes

Te quiere porque no queda otra,
Atajo.

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